Golfredo Dávila: Los comités de rescate a la Democracia

Los comités de rescate a la Democracia

Los instrumentos claves para la organización y participación del 90% de la población que se opone al fraude de la Constitución, son estos comités, que en algunos sitios se denominan comités de defensa de la Constitución y la democracia. El nombre es intrascendente, lo importante es que la gente actúe sin importar su forma de pensar o su ideología política. Allí pueden convivir todas las corrientes de pensamiento, los opositores críticos de la MUD, los que la apoyan y la disidencia del régimen.

Estos comités tienen un objetivo inmediato, impedir que se consuma el fraude constitucional, crimen de lesa patria, que viola los Derechos Humanos y asesina la democracia. En el mediano plazo, su tarea es convertirse en el canal de comunicación y participación de la sociedad en el gobierno de transición. Y sería de gran valía que este instrumento coexista para el futuro, en tanto que, debe ser el soporte y la organización de base para la reconstrucción del país.

¿Cómo llevar a cabo estas tareas? Cabe destacar que ya se han creado decenas de miles de comités en todo el país, cuyas funciones son múltiples; desplegar la información sobre la trampa que tiene la dictadura para perpetuarse; persuadir con buenos argumentos a los vecinos, para enfrentar dicho delito; crear en cada comunidad o sector tantos comités, como sean posibles; conectar a los vecinos con las actividades en la comunidad, con las jornadas parroquiales y las centrales. 

Asimismo, esta instancia, tiene que asumirse como parte del empoderamiento de la sociedad para regir los destinos de la transición y abrir caminos para la reconciliación de la familia venezolana, crear las condiciones de gobernabilidad y para convocar elecciones, en el marco de la legalidad y la democracia, a través de un nuevo CNE autónomo, transparente y absolutamente imparcial.

Es trascendental, que instancias de participación unitarias, como las que hoy estamos conformando, perduren en el tiempo, porque el futuro nos interesa a todos; además, en lo más profundo, la democracia se asienta en un proyecto común de convivencia, que debe ser consensuado a través de la conversación entre todos. No se trata de cambiar una hegemonía por otra, el nuevo modelo debe desterrar el caudillismo, el personalismo y el presidencialismo en el ejercicio de lo público. Hay que ir a la esencia del vivir democrático, es decir, suprimir la sumisión y la obediencia, co-inspirar la cooperación, la equidad, el respeto y el reconocimiento del otro, asumir que la democracia sería una entelequia si no coexiste en la conversación, la diferencia, la crítica, la disidencia y el acuerdo. 

Por ello, la importancia de reconstruir el tejido social y la institucionalidad democrática, carcomidas por el desorden, la improvisación y la anarquía; enaltecer la inclusión social y política, hoy suprimida por el segregacionismo y la discriminación; y después de un proceso depredador y devastador, de un modelo retrógrado, que sirvió de sustento al saqueo de nuestras riquezas por parte de los malandros del poder y sus socios de los capitales transnacionales, dar paso a un país con una economía desarrollada, soberana y armónica, cuya égida central sea el ser humano, la protección del presupuesto familiar, la producción nacional y el ambiente. Esa es la gran tarea de un Gobierno de Unidad Nacional.

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General de Vanguardia Popular Zulia

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